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Las energías vitales de Nadal y Alcaraz. (Homenaje a Julio Fernández)

Por Carlos Vasallo

 

Miami, 18 de enero de 2026. La primera foto que acompaña este artículo es del 17 de enero de 2022. Me la ha enviado mi “memoria histórica”: Google. Un día casi tal como hoy del año 2022 empezaba el Open de Tenis de Australia y Nadal jugaba a primera hora de la mañana: 6 AM de Miami.

Julio (Julio Fernández, fundador de Filmax, fallecido el 17 de noviembre de 2025 en Miami) me puso texto para ver si se me había olvidado. Le dije que estaba listo con mi café para iniciar la “lucha”. Nadal ganó el partido; iniciaba así la carrera hacia su segunda victoria en ese torneo Grand Slam.

El primer título lo había ganado en el 2009 (tenía 22 años ) contra Federer. Habían pasado 12 años. Fue finalista 4 veces más, que perdió a manos/raquetas de Djokovic (2012 y 2019), Wawrinka (2014) y Federer (2017).

Rafa Nadal tardó 13 años -y 34 años de edad cumplidos- en ganar el segundo Australian Open, el primer gran torneo del año, y uno de los 4 Slams, los 4 “grandes”, que marcan la temporada. 

En ese momento, Nadal había ganado todos ellos al menos dos veces… Roland Garros 13 veces, y ese mismo -año 2022- lo ganó por última vez, la 14ª, record imposible de batir. Esos fueron sus últimos Grand Slams. Su registro personal quedó en 22, el segundo mejor record de la historia y el mejor en un solo torneo de Gran Slam, Roland Garros, con 14 ediciones en su poder. Ganó además Wimbledon (2 veces y fue finalista en 4 ocasiones), el USA Open (4 veces y fue finalista 2 más) y sólo había ganado un Australian Open (y perdido 4).

El record de Nadal en finales de Grand Slam es de 30 finales: 22 ganadas y 8 perdidas (efectividad del 75%).

El de Djokovic es de 37 finales: 24 ganadas y 13 perdidas (efectividad del 65%).

Y el de Federer es de 31 finales: 20 ganadas y 11 perdidas (efectividad del 60%).

Esas ocho derrotas de Nadal fueron 4 ante Djokovic, 3 ante Federer y una ante Wawrinka en el 2014; esa la jugó medio lesionado.

Por eso ansiaba otro Australia Open y lo consiguió. Fue su penúltimo Grande. El último fue ese mismo año, 2022: Roland Garros. El torneo de París lo ganó 14 veces en 14 finales, y esa edición fue prácticamente el fin de su carrera; tenía 36 años y cumplió 37 en París para celebrar su 22º Grand Slam, y el último.

A partir de ese momento, los dos -Julio y yo- vimos que era el final de Nadal como el Mejor Tenista y Atleta Español de todos los tiempos, y para nosotros dos una pérdida personal. Con él nos sentíamos campeones… ¡Casi invencibles! Nos entretenía, nos hacía disfrutar y emocionar, y nos hacía vivir muchas horas de esperanza, ¡qué tanta falta nos hacía a los dos olvidarnos de nuestros problemas!, ver la vida en positivo, y sí, nuestra vida fue en paralelo en nuestros negocios y trabajo.

También Nadal nos produjo las mismas alegrías (muchas) y sin sabores (pocos).

Ese día de la foto, el 17 de enero del 2022, Julio nos invitó a los tres “Amigos” e hizo un pulpo con patatas, todo a la gallega, inolvidable. Comimos y bebimos de maravilla y al acabar nos sentamos en la terraza de su apartamento, mirando el Bay Front Park, viendo el mar y los cruceros. ¡Y hasta la puesta de sol!

Estuvimos. Hasta David (David Sánchez Tembleque, socio director de Alsis Funds) se animó a fumar un puro. Protestando porque era muy grande... Pero se lo acabó. Fueron tres puros inolvidables. De los Cohibas Churchill que Julio tenía.

Han pasado 4 años. Julio ya no está. Branda (José Manuel Brandariz, presidente y CEO de Beverly Hills Entertainment) se ha hecho madrileño. David lucha como jabato (como luchaba Nadal) para que no se lo lleven de Miami. ¡Y yo también lucho ! ¡Pero yo lucho por la vida! ¡Por encontrar mi futuro! ¡Y mi ubicación también!

Son tiempos que no volverán. Así es la vida. Nunca sabes lo que va a pasar… hasta que alguien no está y te das cuenta de lo importante de aquella presencia que se volvió ausencia.

Hoy 18 de enero del 2026, mismas fechas 4 años después, ha iniciado Carlos Alcaraz su primer partido, también a las 6 AM (hora de Miami) de su lucha por su primer Australian Open. A los 22 años, cuando ganó Nadal ese Open tenía 5 Grand Slam (4 Roland Garros y 1 Wimbledon). Carlos tiene 6 a la misma edad: 2/2/2. Sólo le falta el Australian Open que inició hoy con buen pie. Veamos si lo consigue; sería el séptimo (2 más que Nadal y la misma edad, 22 años; Carlos tiene también 22).

Un gran tenista australiano dijo esta semana de los “big three”: Federer “la elegancia”, Djokovic “el frontón”, Nadal “el pistolero”. ¿Y Alcaraz? Lo que él quiera… Sólo él se puede ganar a sí mismo.

Tuvimos la suerte Julio y yo, y por supuesto todos los españoles, de que Nadal fuera nuestro; y ahora lo imposible a Nadal lo reemplaza Alcaraz. ¡Qué alegría!

No puedo dejar de pensar que Julio murió justo al terminar el partido de Sinner y Alcaraz en la final Nitto ATP que congrega a los 8 mejores de la temporada. La final fue el pasado 16 de noviembre. Hace dos meses y dos días. Perdió Alcaraz en dos tie break. Y yo no dejo de pensar que Julio no lo pudo resistir. Venía tocado desde unos meses antes. Siempre le decía: “Julio, el cuerpo sólo produce “Pipí”, “Popó” y “Veneno”. Cualquiera de los tres que no expulses se queda y te mata.

Así fue. Yo creo que el partido fuel el remate. Tuvo una muerte dulce; pequeño derrame cerebral y, poco a poco, se quedó, se fue despacio, tranquilo, sin darse cuenta. Pero enfadado por el resultado… frente al televisor con el Tennis Chanel conectado y un puro en la mano, sentado frente a su TV y en la esquina de su sofá. Sin despedirse. Le llamé después (al terminar) y durante el partido. Sin respuesta. 

Deseo que Alcaraz gane este Torneo (Open de Australia 2026) para yo dedicárselo a Julio. Seguiré viendo a Alcaraz en el nombre de los dos. Pero que allá por donde andes, tal vez haya un TV para que lo veas.

Abrazos desde Miami en este domingo (Julio murió pocas horas después de un domingo) de enero.  La foto primera no se volverá a repetir.

Este es el Torneo que da inicio a la temporada de tenis. Yo vi todas y cada una de esas finales, y Julio también, pero por separado y en países diferentes. Desde el 2017 vimos casi todos los partidos de Nadal juntos. Claro, él en su casa y yo en la mía, o donde estuviera. Me texteaba o llamaba para calmar sus nervios. Era su pasión. Le encantaba ver los partidos, pero no ganar le deprimía.

Julio estaba feliz, y feliz yo también. (Foto: "Google")

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