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África

Director de proyectos de cooperación internacional en Fundación MUSOL

 

“Nuestras intervenciones tienen el objetivo de facilitar la reintegración de familias desplazadas y afectadas por conflictos, así como la desmovilización de excombatientes”

Texto: Javier de Francisco ©

Desde su llegada en 2023 a la ONG de Desarrollo española Fundación MUSOL, especializada en municipalismo en África y América Latina, el monfortino Mateo Díaz ha escalado competencias hasta su cargo actual de director y gestor de proyectos de cooperación internacional en Senegal. Y a este cargo acaba de sumar en la misma organización una misión más, la de técnico de apoyo en intervenciones de acción humanitaria en Ucrania. Antes de incorporarse a la ONGD con sede central en Valencia, trabajó como experto en monitoreo, evaluación y aprendizaje en ACNUR, uno de los puestos clave para la puesta en marcha y seguimiento de proyectos del sector social. Previamente tuvo una primera experiencia profesional en Senegal como asistente de proyectos en Dakar. Además, en sus inicios en el mercado laboral realizó prácticas en la Embajada de España en Perú y trabajó como técnico asistente de la FAO en Roma.

En el ámbito académico y formativo, Mateo Díaz se graduó en Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense, es Master en Conflictos, Seguridad y Desarrollo por la Universiad de Sussex y se especializó en Migraciones en el Instituto Universitario de Investigación Ortega-Marañón. Además, forma parte del colectivo de becarios de la Fundación Barrié. Actualmente lidera proyectos que abordan desde la emergencia climática hasta la brecha de género, la inseguridad alimentaria o el ciclo del agua. Sobre su trayectoria destaca la participación en programas vinculados a la consolidación de la paz y a la reconstrucción post-conflicto: “En un contexto de fractura social, deterioro de infraestructuras, medios de vida precarios y acceso limitado a servicios básicos, nuestras intervenciones tienen el objetivo de facilitar la reintegración de familias desplazadas y afectadas por el conflicto, así como la desmovilización de excombatientes. El trabajo en este tipo de entornos complejos implica asumir retos igualmente complejos, pero muy gratificantes”, asegura.

Embajadora de España en Mozambique

“Queremos incentivar la llegada de empresas españolas al país; un referente es Pescamar, que da empleo a más de 500 personas en la ciudad de Beira”

Jefa de compras de World Food Programme (WFP)

“Madagascar es un país de contrastes impresionantes; es increíblemente rico, como productor mundial de vainilla, cacao y piedras preciosas, pero a la vez es el único donde el hambre no se debe a conflictos armados”

Texto: Javier de Francisco ©

En siete años de vinculación a la organización humanitaria World Food Programme (WFP, Programa Mundial de Alimentos), la ourensana Míriam Rodríguez Fernández ya ha ejercido su profesión vocacional en tres continentes, con inicio en la sede central de Roma y con continuidad en Venezuela, Panamá y, desde hace dos años, en Madagascar. Dentro de la mayor organización mundial dedicada a salvar vidas en situaciones de emergencia y a canalizar programas de comidas escolares en todo el mundo (entrega alimentos a más de 100 millones de personas cada año), siempre ha estado dedicada al área de Adquisiciones de WFP, una de las partes más sensibles e importantes de cada proyecto, ya que fomenta la relación entre los pequeños agricultores locales y los comedores escolares de la zona. Actualmente es jefa de compras de la organización humanitaria en Madagascar, con responsabilidades en la iniciativa Food Systems Resilience Project (FSRP), impulsado por el gobierno de Madagascar y financiado por el Banco Mundial.

En el ámbito formativo, es graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y MBA por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. A través de las becas del ICEX trabajó durante un año como consultora de comercio internacional en la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Dubai. Antes de incorporarse a WFP, se volcó durante dos años en el área de administración de la empresa de su familia, Carrocerías Digal, con instalaciones en San Cibrao das Viñas (Ourense), que es además su localidad de origen.

 

Licenciado en Derecho Económico, máster en Comercio Internacional y en Gestión de Empresas Marítimas y Derecho Marítimo, y jefe de equipo en OBT Shipping Group

“La Mar siempre ha sido sinónimo de lo desconocido, de la aventura, y creo que esa idea romántica me ha atraído”

Texto: Javier de Francisco ©

La etapa universitaria en Vigo marcó el destino laboral del ourensano Pablo Pena Rodríguez, y no sólo por la formación recibida, sino especialmente por desatar su pasión por el mar. En la Universidad de Vigo se licenció en Derecho Económico y cursó un Máster en Comercio Internacional. En su primer trabajo ya hubo conexión oceánica, en Meira (Moaña), como integrante del departamento de márketing y ventas de Neuvisa, fabricante de embarcaciones profesionales. A continuación, el programa de formación de gestores de internacionalización del Igape le introdujo en el sector de la automoción, en la empresa ourensana Tecnogap. Pero tierra adentro continuaba muy presente la influencia del mar y optó por realizar en la Universidad de Deusto su valorado Máster en Gestión de Empresas Marítimas y Derecho Marítimo, que le abrió las puertas del mundo de la agencia marítima y de la consignación. Se especializó en el continente africano, en las navieras Imagesa y OBT Shipping Group. En la primera trabajó durante tres años y medio, como director comercial en Malabo (Guinea Ecuatorial) y como gerente de proyectos. A la ex colonia española llevó su otra pasión, el rugby, y fundó la Academia de Rugby de Malabo, pionera de este deporte en todo el país. Pero el deseo de acercarse a Galicia condujo a Pablo Pena hasta Lisboa, donde ejerció como agente de buques y jefe de ventas en Sea & Ports. Y desde junio de 2024 forma parte de OBT Shipping Group, con sede en Dubai, compañía que opera en una treintena de países africanos.

Su primer viaje a Lalibela delante de la famosa iglesia de San Jorge excavada en roca

“Es desgarrador ver cómo se están rompiendo barrios históricos enteros en un país donde es tan importante la convivencia y la vida en comunidad”

Texto: Javier de Francisco ©

Vivió su infancia en Cabana de Bergantiños, en la Costa da Morte, donde sus padres fueron maestros durante dos décadas, y repartió su formación académica entre A Coruña, su ciudad, y Vigo, para cursar la licenciatura en Traducción e Interpretación. Amanda Suárez es además Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (Universidad Internacional Menéndez Pelayo) y Experta en Cooperación Internacional para el Desarrollo (Universidad Camilo José Cela). Desde el año 2011 reside en la capital de Etiopía, Adís Abeba, con un paréntesis profesional en Estados Unidos y otro más personal en Galicia para dar a luz a su hija y también debido a la pandemia y al conflicto armado en Etiopía. Su currículum profesional es multisectorial y se construye con saltos de un continente a otro. Se inicia como auxiliar de conversación en Reims y en Londres, y continúa con el sueño que tendría todo gamer, trabajar en una multinacional de videojuegos: durante un verano ejerció como `localizadora´ (loc tester) en la sede madrileña de EA Electronic Arts, verificando que el texto del videojuego se corresponde con la imagen y no contiene errores. Después vivió su primera etapa en Etiopía, como lectora de español en la Universidad de Adís Abeba durante cuatro años, antes de saltar a otro continente para iniciar una nueva experiencia docente, la de profesora de español y francés como lengua extranjera en Chicago Public Schools (CPS), el distrito escolar de Illinois. Desde Estados Unidos ya comenzó a ocuparse también de la comunicación, marketing digital y redes sociales de la agencia de viajes de su pareja, Inside Ethiopia Tours.

Tras la pandemia, y de vuelta a Galicia, tuvo tiempo durante un curso completo de impartir clases como profesora de francés en un colegio plurilingüe de Santiago de Compostela, antes de establecerse de nuevo en la capital etíope cuando disminuyó la tensión política y militar en el país. El primer año fue profesora de español en el liceo francés Guebre-Mariam y desde el verano de 2023 compatibiliza sus trabajos como profesora de español en la Comisión Económica de Naciones Unidas para África (UNECA) y en la Escuela de la Embajada de Alemania. Amanda Suárez no ha planificado nuevos cambios en su vida, pero no descarta el regreso a España: “De momento estamos bien aquí… Es difícil planificar cuánto tiempo nos quedaremos porque depende de muchos factores como la estabilidad del país y, sobre todo, el coste de vida, ya que Adís se está encareciendo mucho. Por otra parte, también depende de mi hija y cómo ella se sienta aquí. En Adís los colegios internacionales son muy caros y normalmente se convierten en burbujas, así que eso va a condicionar mucho la decisión de quedarnos aquí o volver a España”, explica. Y hay un factor más, el social, por la presión urbanística que están sufriendo los habitantes de las zonas más antiguas de Adís Abeba: “Creo que el problema de Etiopía va para largo y siento que en el ambiente hay mucha resignación, sobre todo ahora que están forzando a la gente que vive en el centro de Adís a tirar sus casas para ofrecerles, en el mejor de los casos, una alternativa en las afueras de la ciudad. Ver cómo se están rompiendo barrios históricos enteros en un país donde es tan importante la convivencia y la vida en comunidad es realmente desgarrador. Por primera vez escuchas historias de suicidios ante la impotencia de no poder sobrevivir”, relata Amanda Suárez.

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